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A pesar de que los préstamos son uno de los instrumentos de financiamiento más comunes que existen, muchas veces las personas terminan experimentando primero con las tarjetas de crédito.

Al solicitar un préstamo, uno de los puntos más importantes -y en el que más personas fallan- tiene que ver con el plazo a elegir. El error básico es buscar cuánto es lo mínimo que se puede pagar y firmar el contrato en el acto, sin siquiera darle una mirada a la cantidad de intereses que se producirán de esa manera.

Es cierto, una hipoteca es algo grande. Vas a comprar tu nuevo hogar, el terreno para construirlo o realizar modificaciones para que quede como nuevo y eso demanda una inversión considerablemente grande. No es lo mismo comprar un vestido nuevo que un departamento.

¿A quién no le gusta pagar menos? Ahorrar algo de dinero siempre es bien recibido, ya que este puede ser utilizado para pagar deudas, comprar algo que hacía falta en casa o simplemente no estar tan ajustados durante el mes. Teniendo en cuenta todo esto, sin duda estarás contento de saber que te traemos algunas formas en las que podrás ahorrar en el pago de tu crédito hipotecario.

Las tarjetas de crédito pueden ser instrumentos sumamente útiles, pero la verdad es que también se generan muchas dudas alrededor de ellas y no todos tienen las respuestas adecuadas. Hay mucha información errónea que circula por internet y que se transmite de generación en generación, ocasionando que algunos terminen tomando malas decisiones o dándole un mal uso a su tarjeta.

Si hay un sueño que llevas contigo hace mucho o una meta que aún no has podido cumplir por falta de liquidez, un préstamo personal llega al rescate para que alcances ese objetivo. Encontrar el crédito que estás buscando, barato, en el plazo adecuado y con un proceso simple y rápido, es posible, y miles de peruanos los utilizan como mínimo, una vez en la vida.

Probablemente ya estés cansado de escuchar acerca del historial crediticio y de por qué todos debemos cuidarlo y evitar estar en una central de riesgo. Sin embargo, las noticias son que todos los que hayan tenido alguna relación con el crédito están en estas entidades encargadas de mostrar el historial financiero de las personas, lo que cambia es la manera en la que apareces.

Salir de vacaciones es uno de los momentos más satisfactorios para los trabajadores, especialmente si hay un viaje de por medio. Salir de la rutina y liberar el estrés conociendo un lugar nuevo permite que vuelvas al trabajo con las energías recargadas y listo para innovar.

Tener una tarjeta de crédito es cada vez algo más común, no solo entre adultos con familias, sino también entre jóvenes trabajadores. Otra cosa que ocurre cada vez más son las llamadas u ofrecimientos presenciales para adquirir una nueva tarjeta que, aparentemente, tiene todo lo que necesitas y siempre necesitaste.

En todos lados es posible encontrar un favorito. En la oficina, nunca falta el favorito del jefe; en el colegio, el estudiante predilecto de los profesores; incluso está el nieto favorito, aunque las abuelas se empeñen en negarlo. Y aunque no lo creas, los bancos también tienen “clientes favoritos”, y volverse uno de ellos no tiene por qué ser imposible.