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Las tarjetas de crédito tienen muchos usos: realizar compras, pagar servicios, y también disponer de efectivo. Sin embargo, a ojos de los expertos, esta última opción no es recomendable, por más atractiva que pueda resultar ante los ojos de los tarjetahabientes.

Uno de los mayores temores de las personas al momento de buscar financiamiento para sus viviendas es si serán aprobados para la hipoteca. Básicamente, las entidades financieras deben asegurarse de que no eres un cliente riesgoso, y para eso evalúan aspectos como tu nivel de ingresos, calificación crediticia, antigüedad laboral, capacidad de endeudamiento, entre otros.

Las tarjetas de crédito deben ser elegidas con cuidado. No se trata de aceptar por aceptar ni de irse con la primera opción que te ofrecieron. Estos instrumentos son buenos para nuestras finanzas y nos ayudan a desarrollar nuestro historial crediticio; actualmente, existen muchísimas tarjetas en el mercado, todas con diferentes condiciones, creadas para diferentes perfiles.

Si estás pensando pedir dinero prestado a alguna entidad financiera, debes estar consciente del proceso que se sigue. Antes de aprobarlo, la institución que has elegido deberá revisar tu solicitud y, por lo tanto, también tu perfil crediticio.

Solicitar un préstamo es fácil, pero no es 100% seguro que el banco o la entidad financiera a la que recurres te diga que sí. Una gran parte tendrá que ver con tu perfil: tus ingresos, tus deudas, tu comportamiento financiero, entre otros puntos, y también con el monto que estés solicitando así como los documentos que hayas presentado y cómo lo sustentaste.

Las tarjetas de crédito están presentes en la vida de muchos españoles desde que cumplen los dieciocho años. Muchos la han esperado con ansias y una vez que la obtienen, comienzan a utilizarla para todo, lo que termina en una experiencia negativa.

A pesar de que los préstamos son uno de los instrumentos de financiamiento más comunes que existen, muchas veces las personas terminan experimentando primero con las tarjetas de crédito.

Al solicitar un préstamo, uno de los puntos más importantes -y en el que más personas fallan- tiene que ver con el plazo a elegir. El error básico es buscar cuánto es lo mínimo que se puede pagar y firmar el contrato en el acto, sin siquiera darle una mirada a la cantidad de intereses que se producirán de esa manera.

Es cierto, una hipoteca es algo grande. Vas a comprar tu nuevo hogar, el terreno para construirlo o realizar modificaciones para que quede como nuevo y eso demanda una inversión considerablemente grande. No es lo mismo comprar un vestido nuevo que un departamento.

¿A quién no le gusta pagar menos? Ahorrar algo de dinero siempre es bien recibido, ya que este puede ser utilizado para pagar deudas, comprar algo que hacía falta en casa o simplemente no estar tan ajustados durante el mes. Teniendo en cuenta todo esto, sin duda estarás contento de saber que te traemos algunas formas en las que podrás ahorrar en el pago de tu crédito hipotecario.